Crecer cachanilla en los setentas y ochentas tiene implicaciones culinario-visuales únicas, no quiero demeritar lo moderno y luminoso de los restaurantes chinos actuales, entiendo que han sabido adaptarse bien a los nuevos tiempos…pero ¿ustedes son de los que recuerdan esos enormes restaurantes del pasado?

Si son de esos, seguramente estas primeras líneas les devolverán a su infancia y adolescencia, pero si son más jóvenes les pido que imaginen lo siguiente: salir a comer los domingos implicaba llegar a un gran restaurante de comida oriental. Los edificios además de ser amarillos siempre contaban con pequeñas pagodas en la entrada, un enorme buda sonriente, y amplios pasillos que conducían a diferentes salas.

Según mi memoria, la música siempre era ambientación delicada, o sea, no televisiones y reggeaton, y también era costumbre que la luz fuera tenue y que algunas peceras decoraran las estancias. Pero de todas las cosas fabulosas que me gustaba observar, sin duda, mis favoritas eran esos cuadros con luz de paisajes, que siempre contaban con cascadas, ríos o mar que parecía moverse, creo que pude haberme quedado sin comer sólo por disfrutar ese pequeño efecto de luz de la era predigital.

Es bonito pensar que la comunidad china nos regaló más que comida, de verdad, ir a sus locales nos daba un pedacito de exotismo en una ciudad que aún era pequeña y con poca información de lo que pasaba lejos…para mi el top de lo fabuloso era visitar la Misión, mi imaginación infantil pensaba en monjes asiáticos y la vida silenciosa.

Como ustedes se han dado cuenta, esta colaboración nunca ha incluido restaurantes chinos, y eso no va a cambiar, ya que cada mexicalense tiene un platillo y restaurante favorito, además, la variedad y estilos me meterían en un aprieto difícil de resolver, pero para platicarles de UMAI era necesario empezar por nuestra tradición gastronómica.

Como buenos cachanillas no le tenemos miedo a ninguna extraña o caprichosa combinación de los platillos chinos, crecimos con ellos y confiamos en su sabor, pero cuando al terruño empezaron a llegar los primeros restaurantes de sushi, casi todos los adultos de paladar clásico rehusaron darle la oportunidad al pescado crudo (aunque lo coman en ceviche).

Así que tener ya prácticamente dos años (se cumplen el próximo mes) escribiéndoles de comida, hubiera sido prácticamente imposible en el pasado. Sin duda, hemos recorrido un largo camino desde que sólo comíamos comida china y tacos de carne asada, pero nuestro corazón siempre se acelerará ante un buen asador y unos crujientes chuncunes.

Umai es un restaurante peculiar, primero que nada, porque se hizo justo en un espacio que antes era un restaurante chino de gran tradición, sin embargo, la familia dio oportunidad a los más jóvenes de proponer algo más atrevido.

Lo que promete el slogan del restaurante es “comida asiática progresiva”, y desde ahí ya la cosa se pone interesante, porque no es un restaurante de comida china, ni thai, ni japonesa ni coreana, sino la combinación de todas estas cocinas.

Antes de concentrarme en los sabores quiero hablarles del restaurante, ya que es tan bonito que ya nada más sentarte a esperar la comida hace que la visita valga la pena. El espacio esta dividido por una celosía de estilo asiático, y a los lados dos larguísimas mesas de concreto pulido, que bien pueden albergar a una gran familia, o puede ser compartida por diferentes grupos al mismo tiempo. Pegado a las ventanas hay mesas tradicionales y en las paredes y techos hay platos y sombrillas que dan al lugar un toque cosmopolita, moderno y muy oriental.

El menú ofrece muchas opciones que van desde baos, ramen, sushi, unos platillos estilo fusión para compartir, arroz estilo coreano, noodles, teriyakis bowls, además de una excelente carta de bebidas preparadas y unas cuantas cervezas artesanales.

En esta visita me hice acompañar de mi hermana la que regularmente vive en otro país y que se dedica a ser sommelier, mi novio vegetariano y dos de mis queridas amigas etiquetadas como viejotas, así que pedimos diferentes platillos todos para poder abarcar lo más que pudiéramos del menú.

Arrancamos compartiendo como entrada el Avocado Toast, que es un sencillo pan tostado cubierto de una cremosa combinación de aguacate y queso crema coronado por un enorme camarón, ¿se les antojó? Créanme eso del aguacate y el queso crema es decadente y exquisito.

Rápidamente fueron llegando los platillos que todos ordenamos: Baos de panceta de puerco, pollo frito, adobada, ribeye y camarón; una spicy miso ramen, kimchi fried rice y guandong fried rice…pura alegría.

Si ustedes se sienten un poco tímidos con el menú, les sugiero ordenar los Baos, ya que son una especie de pan esponjosito de arroz que sirve de base para una versión asiática de tacos, los diferentes preparaciones de carnes, aves y mariscos tienen adobos y sabores contrastantes, pero de verdad ese esponjoso pan es memorable, y eso fue lo que pidieron mis amigas que visitaban por primera vez Umai.

Mi hermana y el wero optaron por los arroces, el Guandong tiene como base el arroz jazmín que se usa en la comida Tailandesa, y lo acompañan con chorizo chino, verduras, y huevo, el sabor es delicado, perfecto para todo aquel que se asusta de lo muy especiado. El arroz con Kimchi es todo lo contrario, también parte de arroz jazmín pero es frito con una salsa estilo vietnamita y el encurtido coreano kimchi, que tiene varios chiles y es de sabor intenso, este platillo es muy diferente a lo que regularmente se vende en la ciudad, y recomiendo ampliamente animarse a probar estos sabores, es mi favorito.

Por último, yo opté por la Spicy Miso Soup, una increíble sopa cargada de chiles y panceta con noodles que no me pude terminar por ser muy abundante, enchilosita pero no castigadora, el perfecto remedio para aquéllos que son amantes de probar diferentes caldos.

Debo anotar además que el servicio en este restaurante es excelente, y siempre te aclaran cualquier duda de los ingredientes que no conozcas del menú.

Umai + Progressive Assian Food está ubicado en Justo Sierra 1700, justo frente a Don Benito Juárez. Abren de domingo a miércoles de 12 a 10 pm, y de jueves a sábado cierran hasta las 11 de la noche. No dude en darle una oportunidad, lo chino es sabroso, pero yo en definitiva soy fan de toda la comida oriental.

*Colaboración originalmente publicada en La Voz de la Frontera el 14 de abril de 2018.

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