La llegada de la primavera siempre es emocionante ¿o no?, cada año la sensación del cambio de horario, del día más largo, de poder salir a caminar y empezar a pensar en playas, nos da la cuerda suficiente para no concentrarnos demasiado en el verano que acecha.

Al estar meditando en ello, y pensar en la gran cantidad de primaveras que he recibido, me llevó también a reflexionar sobre a partir de qué momento empecé a tomar decisiones importantes. Recuerdo perfectamente mis años universitarios, la fiesta, los amigos, los viajes, lo que aprendía y lo que soñaba.

No creo que lo que quería para mi futuro se parezca mucho a cómo lo vivo, lo cierto es que mi presente es más emocionante de lo que alguna vez imaginé que sería. No se a ustedes, pero recuerdo que las palabras que escuché como alicientes para la adultez eran: “cuando encuentres al hombre ideal”, “cuando tengas hijos”, “cuando seas la jefa en una gran empresa” y cosas por el estilo. La realidad es que no he encontrado al hombre ideal porque lo ideal va cambiando en cada etapa de la vida, soy mi propia jefa y no tengo hijos; y agradezco cada momento el no ser lo que se esperaba de mi.

En los últimos dos años, he tenido la fortuna de hacer esto, escribirles, compartirles no sólo lo que como, sino todos los sentimientos y acontecimientos que rodean el acto de comer y compartir la mesa. He conocido a muchísima gente, y casi todos tienen un denominador común: trabajan en algo y por algo que les hace feliz…ahí está el detalle.

En nuestra cultura pareciera que la felicidad es algo que pasa de repente y se queda de manera estática: y fueron felices para siempre, por ejemplo. Por fortuna, a muchos la vida nos da la oportunidad de hacer que la felicidad suceda, y créanme, no está fácil, pero sabe increíble.

Hace algunas semanas un contacto tragón posteo una foto de una galleta que se veía hermosamente deliciosa, de esas que relacionamos con tiendas sandieguinas, la sorpresa es que decía que la compró en un café cerca de mi casa, del que no había escuchado nada.

Ni tarda ni perezosa me apersoné en el lugar acompañada de mi wero. Comimos, compramos la dichosa galleta y decidí que tenía que compartirles el hallazgo, por lo que esta semana volví a MUSA Café + Arte.

Debo empezar por decirles que el lugar es muy bello, luminoso, moderno, limpio, cosmopolita y bien armado. Hay muros con figuras geométricas, una pantalla con programación bien seleccionada, arte, comida, galletas, postres y café ¿se puede pedir más?

El MUSA es la idea que Mariela Valadéz y Gustavo Orozco decidieron poner en marcha, ambos jovencísimos, ya que sólo cuentan con 25 y 26 años. Mariela estudió administración de empresas, Gustavo es dentista, Mariela tomó cursos de repostería, descubrió que amaba hacer antojos y a partir de ahí, ella y su novio se aventaron el chambonón de armar un espacio a su gusto, haciendo justamente, lo que les hace feliz.

En este lugar puedes encontrar un menú tipo deli muy sencillo y a la vez completo, tienen una selección de sándwiches en bagel y panes rústicos, pastas, pita-pizzas, ensaladas, bebidas, smoothies y cafés. Debo destacar que los nombres de los platillos y bebidas son hermosas referencia a la cultura pop.

Es así que puedes tomarte un Twiggy (té verde con limonada) o un Iggy Pop (smoothie de blueberries, naranja, jengibre y yogurth), comerte un Chilanga Banda (sándwich con queso crema, pollo adobado, queso gouda, aguacate, lechuga italiana, tomate y aceitunas en pan bagel), acompañado de algún Pollock o Platon, que son las ensaladas.

Para contarles de cómo se come aquí, Krizia (amiga y asistente) y yo, optamos por un María Bonita, un té de la casa, un Mr. Pink, una pizza personal con ensalada y pasta que le acompaña.

Los platos llegaron delicadamente presentados y comimos de lo más felices, los tés refrescantes y deliciosos, el María Bonita es té negro con albahaca y fresa, y mi té de la casa tenía infusión de pepino. El Mr. Pink es un contundente sándwich en bagel con atún ahumado, queso crema, alcaparras, cebolla morada, arúgula y pepino. La pizza, es tamaño personal y la pedimos de 4 quesos con vegetales: delgada, crujiente, bien sazonada y con salsas que se hacen en casa. La acompañamos con una sencilla pero muy rica pasta con pesto recién preparado.

En MUSA se preparan todos los aderezos y salsas, por lo que cada bocado sabe fresco y cuidado, se come muy bien y a precios regulares. Ahora, tras tan bella y rica comida estábamos listas para la sobremesa con los maravillosos postres que prepara Mariela y que son la razón de que este lugar exista.

Llegaron a la mesa una selección de cake pop de zanahoria cubierto de chocolate blanco, orejas cubiertas de chocolate y cookies and cream, blondie de coco, brownie de chocolate y las color block cookies, acompañados de un espumoso capuccino.

Seleccionamos el cake pop y el brownie, las porciones son pequeñas, ya que la idea de Mariela es servir el tamaño ideal para saciar el antojo, el cake pop fue una maravilla, la cubierta bien firme dio paso a un consistente pan de zanahoria suavecito y con la dulzura ideal. El brownie de consistencia más cargada a lo durito y muy achocolatado nos dejó encantadas, el café: perfecto. Debo agregar que en mi primer visita fui por la color block cookie, que es una galleta con pedazos de oreo y m&m’s, que sabe, exactamente tan rica como se ve.

Mientras dedicábamos nuestro trabajo al postre y el café, Mariela y Gustavo nos cuentan cómo sus proveedores son de la región, cómo están buscando hacer alianzas con otros emprendedores mexicanos, que están planeando exposiciones de artistas que no tengan acceso a espacios oficiales… pero lo más importante: que el lugar esta listo para que ahí nos sentemos no sólo a comer y endulzar el paladar, sino a planear como lograr con trabajo, hacer lo que nos hace felices.

El MUSA Café + Arte está ubicado en Calzada Cuauhtémoc esquina con Río Sonora, en el local #5 de la Plaza Las Fuentes, justo donde era “La Resolana”. Abren de martes a viernes
de 8 am a 11 pm, sábados de 10 am a 8 pm y domingos de 10 am a 5:30 pm.

*Colaboración originalmente publicada en La Voz de la Frontera el 13 de enero de 2018.

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