El coronavirus nos trae ansiosos, encerrados y desesperados desde hace casi más de una semana. Los casos en Valle Imperial hicieron sentir esa urgencia por encerrarnos a muchos, pero fue el miércoles pasado cuando se anunciaron dos casos en Mexicali cuando realmente dijimos YA hay que guardarnos.

Hora con hora todo va cambiando, siempre hay una noticia nueva y el pánico cada vez es más alarmante. En este programa les hablo de pandemias, pero no quiero propagar el miedo y la ansiedad. Les cuento de manera histórica más que cómo se propagaron las pandemias pasadas, lo que debimos haber aprendido de ellas, cuestiones políticas, culturales y humanas.

Hoy somos 7,700 millones de habitantes en un mundo moderno donde el miedo se comparte muy rápido. Siempre hemos pensado que el ser humano ha conquistado al mundo cuando solo hemos transformado cosas para vivir a nuestra comodidad. Pero nos hemos dado cuenta que la naturaleza tiene sus maneras, dependemos de lo que ella decida en cualquier momento.

Hablaré de tres acontecimientos que han marcado la historia, en específico, virus que se propagaron naturalmente: la Peste Justiniana, la Peste Negra y la Fiebre Española.

La primera pandemia de la que hay registros fue en 541 d.C. y fue la Peste Justiniana que sucedió en Constantinopla. El virus así como empezó, terminó; naturalmente creamos los anticuerpos para sobrellevarla. Aquí nos dimios cuenta que si se apagó esta pandemia por sí sola es que se puede volver a activar. Otra de las cosas que recalco fue que la contingencia no espera, hay que guardar nuestros fondos económicos para lo peor, incluido lo que en nuestro gobierno está destinado para cualquier emergencia. Todo el poder político puede acabar si quien lo tiene no tiene la sensibilidad para manejar la crisis.

La Peste Negra (Plaga bubónica) se dio en Europa y Asia en el siglo XIV. La gente se deshizo de los gatos por razones religiosas. Vivían en condiciones hacinadas en las ciudades medievales y el piquete de las pulgas de las ratas y la suciedad de la ciudad fue la causa. La gente asoció la enfermedad con los pobres y con los migrantes. Después acusaron a los judíos y los discriminaban. Las pandemias sacan lo peor de la sociedad, prejuicios y demás. Empezamos a ver cómo la manera en la que vivíamos fue lo que detonó la peste, que los spacios hacinados y sucios son proclives a la enfermedad.

En 1918 la Fiebre Española se esparció en la guerra. Esa gripa era el AH1N1. Muchas de las muertes de la primera guerra mundial se dieron por esta pandemia. Aquí es donde vemos lo que debimos haber aprendido: la consciencia de la información. Si la gente previene, con la información que se les va dando, no va a pasar algo tan fuerte, como con la influenza esto se convierte en otra gripa más.

Lo más importante es pensar en comunidad. Que esta pandemia nos enseñe a pensar en el bien general y no solamente personal.

La música del programa:

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