Ya es verano. Estamos en medio de una pandemia pero aún así, nadie nos va a quitar el verano. Este programa está dedicado a los veranos inolvidables.

Causa mucha ilusión el verano, siempre queremos que llegue. Son días lentos, de levantarse tarde, viajar, el amor de verano, la cerveza, alberca, mar, nieves, raspados, festivales. El verano “tiene que” ser inolvidable o trascendente. Y en la historia, no es la primera vez que esta estación nos marca. 

1816 fue el año sin verano, conocido como el verano de la pobreza o el verano que nunca fue. Ese año hubo un enfriamiento global, una crisis alimentaria muy seria y nunca hizo calor. Dos años antes hubo dos explosiones de volcanes muy grandes que las cenizas se quedaron en la atmósfera por años y eso no dejó que entrara la luz y se enfriara el planeta. Ese verano llegaron innovaciones: se inventó el velocípedo, el antecedente a la bicicleta y grandes de la literatura escribieron Frankenstein y Drácula encerrados en una villa de verano.

Me emocionaba que este año estaban programadas las olimpiadas en Japón. Solo tres veces se han pospuesto, por la primera y segunda guerra mundial. En 1972, hubo un acto terrorista en las olimpiadas de Munich y se suspendieron por 36 horas. En 1996, en el Centennial Park de Atlanta hubo un ataque de bomba. En 1980, 64 países cancelaron su participación en las olimpiadas de Moscú porque en 1979 la URSS atacó a Afganistán. En 1984 en Los Ángeles, no asistió todo el bloque soviético. Ahora en 2020, las olimpiadas se pospusieron para el próximo año. 

El verano del amor en 1967 fue otro inolvidable, fue el año de los hippies cuando San Francisco se transformó. Estaba la guerra en Vietnam, mucha gente joven terminaba muerta o en la cárcel (por ir o negarse a ir a la guerra) y con sueños truncados. Había más gente menor de 25 años que mayor, por primera vez los jóvenes se cuestionaban las tradiciones de casarse y tener hijos y trabajo. Aburridos, sin grandes preocupaciones, para spring break de 1967 todos se escapaban a San Francisco. Casi colapsa la ciudad de tanta gente y destinaron a funcionarios y políticas públicas para el verano del amor. Fue la mayor migración juvenil sin razones; más de 100,000 jóvenes fueron a la bahía a vivir ese verano. El verano del flower power. 

Mis tres veranos inolvidables: a finales de los 90s mis papás me regalaron un viaje por todo el país; claro 2020, este verano en pandemia; y el verano del 2006, después de que en un lapso de 6 meses pasé por un diagnóstico de cáncer, una cirugía y un divorcio, esta experiencia me hizo disfrutar cada minuto que tengo cada día.

Les recomiendo películas, documentales y libros que nos muestran el contexto de estos veranos:

Munich (2005) Steven Spielberg

 

Richard Jewell (2019) Clint Eastwood en appletv, cinepolis click

 

1967 Music Festival Concert documental en youtube

 

Janis Joplin: The Little Girl Blue

 

El libro de Joan Didion “Los que sueñan el sueño dorado” es un libro de ensayos de diferentes acontecimientos de la vida pública de Estados Unidos. Le dedicó unos ensayos al verano del amor. Consigue el libro aquí.

Joan Didion: The Center will not Hold es un documental en Netflix sobre la autora

 

La playlist del programa de hoy 

 

 

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