Programa dedicado a dos de mis amigos morbosos: Ivette y Joaquín.

Hoy tocan asesinos seriales mexicanos, dos muy distintos, muy de culto, que de alguna manera se convirtieron en referencias para muchísimas cosas. 

El primero nace en 1915, sin un lugar definido, con una mamá muy sobreprotectora y un padre ausente. De niño sufrió de una encefalitis, sin medicamento adecuado y no podía controlar bien sus ganas de hacer pipí, de lo que se burlaban sus vecinos de Tacuba. Era muy tímido y no podía relacionarse bien con el sexo opuesto. Fue acusado a muy temprana edad de estupro y lo obligan a casarse para remediar el delito. Goyo Cárdenas, fue uno de los reos más famosos de este país. 

En 1942, las noticias eran alrededor de la segunda guerra mundial y es cuando México entra a la guerra después de que dos barcos fueron atacados por tropas nazis; a los meses, las noticias giraban en torno a lo que Goyo Cárdenas hizo. 

María de los Ángeles, una prostituta de 16 años fue su primera víctima. En la casa de él, Goyo la estrangula en el baño y la entierra en su jardín. Fue la noche del 10 de agosto de 1942.

Ocho días después, contrata a otra prostituta, una niña de 14 años. Ella fue a su casa, tienen relaciones, y mientras está curioseando los libros de Gregorio, él la estranguló con la misma cuerda. No se supo el nombre de esta chica.

Seis días después, vuelve a contratar a otra prostituta de 16 años, Rosa Reyes. Ella no se sintió en confianza cuando llegó al departamento de Goyo, no se sintió cómoda de tener relaciones en ese espacio. Estando ahí fue atacada de la misma manera que las otras chicas, ella se defiende pero la mata.

Cuatro días después, invita a una compañera de la universidad, Graciela. Pasa por ella en su Ford 1939, van a comer nieve y cuando él la lleva a dejarla intenta darle un beso y ella lo rechaza y le da una cachetada. Él le devuelve el golpe, la noquea y la mata y entierra. Esta chica era de dinero, su papá era abogado penalista y aquí ya es alarmante; fue a buscar a Goyo.

Goyo se hizo el loco y fue a internarse al psiquiátrico. Los agentes no lo creen y van a revisar su casa, sacan los 4 cuerpos de su jardín. Descubren que Gregorio no nada más las había matado, les había inyectado sustancias y había abusado sexualmente de una después de haberla matado. 

Esta noticia paralizó a los medios de comunicación y lo más shockeante era que Gregorio era un hombre de clase media, educado, sin razones para hacer lo que hizo. Lo increíble es lo que pasó después.

Dice cosas que lo vuelven muy particular. Decía que él odiaba a las mujeres y no podía quedarse con ellas porque desaparecía el hombre y aparecía el animal. Los medios de comunicación le decían “El demonio de Tacuba” a este hombre flaco, educado, que se comunicaba muy bien. En las conferencias de prensa iban muchas mujeres a verlo y cuando entra a prisión, el tipo era una celebridad encantadora, aprendió de psiquiatría para ayudar a los otros presos. Se escapa con una enfermera y se van a vivir a Oaxaca. Lo vuelven a encerrar a Lecumberri, escribió 4 libros estando en la cárcel, se casó y tuvo 4 hijos. Mantenía a su familia con las regalías de sus libros. 

En 1976 salió de la cárcel y cuando sale lo llevan a la Cámara de Diputados y lo muestran como el ejemplo de la reinserción social. Los días del Goyo como asesino duraron 20 días pero toda su vida después de esto, fue una celebridad.

 

El siguiente caso es el de Alfredo Balli, el asesino de Topo Chico, un médico que tenía su consultorio en Monterrey, muy querido por sus pacientes. Tenía un novio que era estudiante de medicina, él le empezó a pedir dinero y la falta de compromiso hizo que la relación empezara a decaer. Jesús fue al consultorio para terminar la relación, Alfredo le inyecta un sedante y con un bisturí lo degolló, lo desangró completo para después con el mismo bisturí quitarle toda la piel con la idea de que cuando encontraran el cuerpo no lo reconocieran. 

Y ese crimen hubiera quedado escondido hasta que una vaca descubre el cuerpo, lo arrestan y lo llevan a la cárcel de Topo Chico. Con el tiempo, el director del Silencio de los Inocentes va a la cárcel de Topo Chico y escucha la historia de este personaje culto, médico, súper pulcro y se convierte en la inspiración de Hannibal Lecter. Cuando salió de la cárcel siguió practicando como médico hasta el fin de sus días. 

 

Cosas que ver:

Una película mexicana que cuenta la historia del Goyo Cárdenas, encuéntrala aquí

 

Serie Ratched

 

El Silencio de los Inocentes

 

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